THE BEATLES: WHITE ALBUM (II)


Seguimos nuestro análisis del álbum blanco de The Beatles. Como decíamos, lo que define a este disco difícil de abarcar es la variedad y el eclectismo en todas sus facetas, en aquellas en las que el cuarteto de Liverpool dominaba como nadie. Si bien la pluralidad del álbum puede llevarnos a ver este trabajo como una falta de cohesión en su todo general, la calidad de cada canción es superlativa, lo que se traduce en un sonido mimado hasta el extremo y una inspiración compositiva a la altura de su leyenda, a la altura de la mejor banda de todos los tiempos pese a sus luchas internas y su personal batalla de egos, algo en lo que ya incidimos en la entrada anterior del blog.

Esta segunda parte es aún más variada que la primera, que estaba dominada por composiciones soft-rock y canciones más digeribles. Se da paso a una experimentación, en algunos casos extrema (“Revolution 9” siendo el ejemplo más obvio), que demanda del oyente una actitud abierta y receptiva, siendo esta segunda parte algo más compleja, pero igualmente disfrutable. Vamos pues, con el análisis canción a canción, como ya viene siendo habitual.

Birthday. Es una canción escrita a dos manos por Paul McCartney y Lennon, puro rock and roll con riff pegadizo y voz desgañitada, una batería de Ringo omnipresente y letra liviana que habla sobre la celebración de un cumpleaños, sin más. Es obvia la construcción de la canción en torno al riff, que se va repitiendo en distintos motivos. A mitad de canción Ringo aporrea su batería con un ritmo marcado dando paso al puente, que personalmente lo considero una delicia en sus múltiples capas, con ese “yes we going to a party, party” repetido por Lennon. Este último calificaría la canción, años más tardes, como basura. Como curiosidad, cabe añadir que Pattie Boyd (pareja de Harrison) y Yoko Ono participaron activamente en la grabación del tema, aportando diversos coros.

Yer Blues. Prosigue la cara A de este segundo disco con este blues con tintes de hard rock y voz ácida del genial Lennon. Como tantas otras canciones de este trabajo, se escribió en la India, y cuya letra nos puede dar pistas del estado emocional por el que pasaba el propio Lennon en aquellos tiempos. Letra sobre la soledad y el deseo de muerte, como si de un Mishima contracultural se tratara. Tiene dos partes diferenciadas: la primera está dominada por la voz rota de Lennon acompañado de guitarras agresivas y una batería haciendo lo propio. La segunda parte se centra más en los instrumentos, cambiando el ritmo y doblando la pesadez de las guitarras, mientras se oye la voz de Lennon desvaneciéndose en el fondo, sepultado por el mar instrumental.

Mother Nature’s Son. Canción que tiene más reminiscencias con la primera parte del disco, con una guitarra acústica y la voz aterciopela y de relamida delicadeza de McCartney. Es una canción de letra ecologista, apelando a cuidar la naturaleza que nos rodea, algo en lo que el escritor estuvo siempre interesado y que se haría visible en años posteriores en su carrera como solista. Es una canción preciosa, en su simpleza. Los arreglos de viento, o esa percusión minimalista son detalles que pueden pasar desapercibidos, pero son estos mismos detalles que hacían a The Beatles grandes. Una joya.

Everybody’s Got Something to Hide Except Me and My Monkey. Se trata de un corte que habla de la relación que mantuvo Lennon con Yoko Ono, algo que más tarde se tornaría habitual (Lennon tiene múltiples ejemplos en su carrera como solista). El hecho de que la japonesa estuviese omnipresente en las sesiones de grabación del grupo se tomaba como algo fuera de lo común, que contradecía toda la política interna que los Beatles habían llevado hasta el momento, de ahí que Lennon intentase reivindicar su relación. La canción se aceleró más tarde, ya que la primera versión grabada por Lennon se hacía algo pesada, de ahí que las guitarras suenen rápidas y afiladas. La canción termina en una coda en la que Lennon repite como un desquiciado la frase “come on”, mientras la guitarra se hace protagonista. Contundente final para una gran canción.

Sexy Sadie. Prosigue el disco con otra canción de Lennon tremendamente personal, que habla de su impresión del Maharishi, el gurú espiritual con el que pasaron tiempo los Beatles. La canción surge en torno a una serie de acusaciones que fueron hechas contra el Maharishi, de índole sexual, algo que dejó bastante trastocados a los cuatro músicos, que acabaron por abandonar la India en medio de un confuso tumulto. Lennon dijo al respecto: “Fue la última canción que escribí en la India. Utilicé la situación por la que atravesaba el Maharishi para escribir una canción, calculadamente pero también expresando lo que sentía. Me despedí del Maharishi con un mal sabor de boca”. Es una de las canciones de los Beatles que más intrahistoria esconde, como se puede observar. Era una de las preferidas de Charles Manson, el célebre asesino. Ha inspirado a multitud de artistas, entre ellos a Oasis o Radiohead, cuyo tema “Karma Police” perteneciente a su álbum “OK Computer” se parece bastante. Musicalmente se inicia con un piano, al que posteriormente se le van añadiendo los demás instrumentos, incluyendo un órgano Hammond que le otorga sutileza al tema.

Helter Skelter. Uno no deja de pensar, de cuando en cuando, en las acusaciones que Lennon vertía sobre McCartney cuando decía que este último sólo sabía componer “canciones para abuelas”, inocentes baladas de azucarados versos. Casi parece que McCarney tuviera en mente estas críticas cuando compuso este absoluta montaña rusa de ruido y sonido agresivo, casi proto heavy metal. Se dice que McCartney leyó una entrevista sobre los Who, a los que catalogaban como la banda más ruidosa del momento, y parece que no quiso dejar pasar la oportunidad para rivalizar con estos.
Es una canción que deja sin aliento de principio a fin. Parece querer dar su versión musical de lo que un “helter Skelter” es (traducido del inglés, un tobogán en espiral), arriba y abajo con las guitarras, una batería machacona y una voz totalmente desgañitada, como si de un Kurt Cobain sesentero se tratase. Las sesiones de grabación fueron horribles, lo que se ejemplifica en la propia versión final, cuando un Ringo totalmente agotado grita “I got blisters on my fingers”, para acabar casi de seguido con un guitarrazo reverberado. La canción parece no querer tener fin, puesto que contiene dos falsos finales, para posteriormente volver a la espiral sónica. Brillante.

Long, long, long. Regresamos a la tranquilidad y al alma cándida y serena de George Harrison, algo que se agradece tras el tema anterior. Es una canción sosegada, con Harrison cantándola con el corazón, mientras McCartney le dobla en los coros. El tema de la canción es ambigüo, pues habla del amor pero en un tono algo melancólico, muy del autor. Si el amor fuese un grupo de música, se llamaría The Beatles.

Revolution 1. Tras Harrison vuelve Lennon con este tema, que cuenta con varias versiones repartidas aquí y allá. El título de la canción es bien explícito, y es la respuesta de Lennon a los diversos grupos revolucionarios que exigían un apoyo financiero y moral. La canción no es un grito a la revolución, sino una reflexión sobre la misma. La otra versión comercial que sacó el grupo fue la simplemente llamada “Revolution”, mucho más agresiva y con un claro sonido hard rock. Resulta curioso oírlas a la par, como si hablara de la “revolución tranquila” y de la “revolución activa”. Más adelante en el artículo abordaremos el corte “Revolution 9”, de este mismo disco.
El contexto socio-político del amor surge de la agitación de la propia época: guerra de Vietnam, contracultura en su apogeo, el asesinato de Martin Luther King, el llamado “Verano del Amor”, etc. Como se aprecia, una época en plena convulsión y efervescencia, en la que la lucha por unos derechos sociales más justos es la prioridad.
Esta versión que nos ocupa fue grabada en dieciocho tomas, la última consistiendo en una jam session de diez minutos de duración que finalmente daría origen a la ya mencionada “Revolution 9”. Fue un proceso caótico (la norma en este disco, por otro lado) y agotador, donde se buscaba la excelencia y la originalidad sonora, lo que llevaría a excentricidades por parte de Lennon que son más propias de un libreto humorístico. Ciñéndonos a lo musical, es un tema que cuenta con gran variedad vocal, desde los falsetes hasta las voces dobladas, con múltiples overdubs, órganos, guitarras y percusión.

Honey Pie. Vuelve McCartney con un tema compuesto en un estilo al que recurría el músico con cierta frecuencia, el music hall británico, canción de típica reminiscencia años 20. De letra algo infantil, es una canción en la que se percibe nostalgia e intimidad. George Harrison toca el bajo de seis cuerdas, y se le añaden unos arreglos de clarinete y vientos madera que refuerza esa sensación de delicadeza.

El disco prosigue con la maravillosa Savoy Truffle de Harrison y “Cry Baby Cry”, que contiene una curiosa coda compuesta por Paul, a pesar de ser una canción hecha por Lennon. Se continúa con Revolution 9¸ que hemos mencionado anteriormente, todo un alarde de experimentación y sonoridad; y una muestra absoluta de libertad creativa. Los Beatles se encontraban en una posición en la que podían hacer literalmente lo que quisieran. La pieza alcanzó la cima de su experimentación de estudio; además, la inclusión de collages de sonidos o música concreta en un lanzamiento de música pop fue algo sin precedentes. Su grabación empezó como un final extendido de la versión del álbum de la canción “Revolution”, a la que se le añadieron clips musicales, vocales, de sonidos, bucles de cintas y efectos sonoros, después editado y manipulado con técnicas de modificación de sonidos. Así como "Revolution" estuvo inspirada por los disturbios parisinos de mayo de 1968, "Revolution 9" expresaba la captura de la violencia de una revolución futura. Con sus ocho minutos y veintiún segundos, es la canción más larga del álbum, como también la canción más larga que los Beatles lanzaran oficialmente.

El disco se cierra con Good Night, cantada por Ringo, que cuenta con una orquesta sinfónica que la torna empalagosa, en el buen sentido.

Comentarios

  1. Se nota que te gustan The Beatles, sobre todo su álbum blanco. Se ve que hay mucho trabajo de investigación en las canciones que has metido en el post. Gran entrada! Un abrazo!

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  2. ¡Da gusto leerte Carlos! Te felicito por tu blog. Lo mejor es escuchar las canciones mientras lees el significado de cada una de ellas. Muy interesante, enhorabuena.

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