EL PALACIO DE SONIDO
UNA MIRADA A LOS GRANDES DISCOS DEL ÚLTIMO LUSTRO
Con El Palacio
de Sonido he querido aprovechar la oportunidad que me da el Máster en Gestión
de Patrimonio Cultural ofertado por la Universidad de Zaragoza para poder
realizar un viejo proyecto que siempre he tenido en mente y que ahora voy a ser
capaz de llevar a buen puerto gracias a la iniciativa inculcada por la
asignatura de Gestión del Patrimonio Cultural. El proyecto en sí es lo que
parece, es decir, otorgar a los lectores un análisis pormenorizado y detallado
de las grandes obras musicales que ha ofrecido la música popular en los últimos
50-60 años, desde que la música “moderna” comenzara a tomar forma y se
estableciera como objeto de estudio y análisis propio, como el referente
cultural que es y por la importancia que tiene como modelador de la sociedad contemporánea
en la que vivimos.
Este proyecto,
blog, cuaderno de bitácora o como el interesado quiera llamarlo, surge de la
inquietud del que escribe estas líneas, fruto de la recopilación, el
coleccionismo, el análisis y la absoluta pasión por el tema que nos ocupa, por
lo que se trata de algo totalmente personal, y que no pretende en ningún
momento “sentar cátedra” o establecer directrices objetivas de lo que una obra
musical es o tiene que ser. Es más una guía para apasionados y foráneos,
creyentes y profanos, de lo que, a juicio personal, son los grandes trabajos
que nos han ofrecido los artistas a lo largo de tantos años de gestación y
evolución musical.
En un principio
iba a seguir un orden cronológico, empezando por los albores del jazz, el blues
y la música negra de principios de siglo XX, y que posteriormente influenció
tantos y tantos géneros. Sin embargo, me parece una decisión que, en cierta
medida, encorseta el contenido de este proyecto, y que siga unas directrices
demasiado rígidas, lo que lo tornaría monótono. En cambio, he decidido hacerlo
de manera aleatoria, de manera que pueda analizar un disco de brit-pop una semana, como a la siguiente
hacerlos sobre jazz, a la siguiente
sobre rock progresivo, y así
sucesivamente. De lo popular a lo sui generis,
de lo vanguardista a lo barroco, de lo moderno a lo clásico, de lo rupturista a
lo continuista. De esta manera al lector le resultará dinámico saltar de un
género a otro con total libertad, y quién sabe, en el proceso descubrir
contenido de manera variada y algo original.
Mi decisión de
llevar a cabo este análisis en forma de álbumes es bien simple, y se desprende
de mi manera de entender la música. No por canciones u obras sueltas, si no por
álbumes completos y bien estructurados. Esto se supedita en un doble trasfondo:
por un lado, un disco completo ayuda a entender en qué momento de la música nos
encontramos, ya que dota de coherencia a la evolución de un determinado género,
y por otro lado, representa de manera completa y sin fisuras los sentimientos y
la manera de entender la música que tiene el autor en el momento de sacarlo a
la luz.
Espero que el
lector no encuentre banal el tema que se le presenta y, una vez dado el voto de
confianza, se aproxime a este análisis musical tan personal que el escritor de
estas líneas le propone, con el fin de que le merezca la pena dicho viaje y,
por qué no, generar debate y flujo de opiniones con otros melómanos.

Me encanta el tema Carlos! Y sobre todo me parece muy buena idea no seguir un orden cronológico porque pienso que así será mucho más ameno! Qué ganas de seguir leyendo y aprender contigo sobre diferentes estilos musicales! Un abrazo
ResponderEliminarComparto la opinión de Lara, pero igual me gustaria saber la evolución de cada estilo de dónde viene y a dónde va.
ResponderEliminar"Ola" Carlos! No puedo evitar tener especial sintonía con este tema el cual me encanta . Entiendo que es una forma de reivindicar la música como patrimonio immaterial. Seguiré leyendo. Un saludo!
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