(WHAT’S THE STORY) MORNING GLORY?
Cumbre y ocaso del Brit-pop.
Comenzamos
nuestra primera entrada con el que es, en mi opinión, el mejor disco pop-rock
de los años 90, y por ende, uno de los mejores de la historia de la música
popular. Para el poco avezado en la carrera de la consagrada banda Oasis,
estamos ante la obra cumbre tanto artística como comercialmente del grupo. Hay
discos que marcan un antes y un después en la historia de la música, y este es
uno de ellos. Para comprenderlo mejor, hace falta viajar a los años en los que
el brit-pop comenzaba a despuntar como
género frente a la fiebre grunge que
invadía toda emisora de radio.
Nos
encontramos en el año 1994, y el grupo acaba de publicar su afamado y laureado
debut Definitely Maybe, un disco que
bebe claramente de la música británica de los años 60 (los Beatles, ese gran
referente y espejo en el que se mira Noel Gallagher (el compositor del grupo)
constantemente), con un cierto punto punk
que invita a la rebeldía (“Cigarettes and
Alcohol”, “Rock ‘n Roll Star”), baladas beatlescas
que hablan del amor y la fugacidad de la vida, pasando por el glam rock (T-Rex)
y el movimiento mod, del cual los mancunianos se sienten herederos. Con todos
estos ingredientes orquestan el que es, para mí, el debut perfecto, esto es: un
disco musicalmente poderoso, repleto de refrescante juventud y anhelos de
grandeza.
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| "Definitely Maybe" album cover 1994. Creation Records. |
Con este
precedente en la cabeza, un posterior sencillo (“Whatever”) que escala las listas de éxito sin mucha dificultad, un
par de peleas protagonizadas por la pareja de hermanos, y que resultan en la
casi salida de la banda del citado compositor, se orquesta el disco que nos
ocupa en esta primera entrada.
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| Noel Gallagher (izq.) y su hermano menor, Liam (dcha). Líderes de Oasis. |
Sorprende la
cantidad de canciones maravillosas e imprescindibles que tiene el disco, más si
cabe cuando observamos que entre trabajo y trabajo había pasado poco más de un
año. Esto se entiende bien con un Noel Gallagher en estado de gracia absoluto,
componiendo temazo tras temazo con la facilidad de aquel que tiene una fábrica
de rosquillas. “Cast No Shadow”, por
poner un ejemplo, se escribió en la parte trasera de un coche mientras el autor
iba de camino al estudio de grabación, en escasa media hora. A esto le añadimos
la voz de un Liam Gallagher que nunca ha estado mejor. Suena cristalina, con
fuerza, nasal, lennonesca, totalmente
desatada. Al oírla nos acordamos de por qué este fue el mejor vocalista de los
90, con permiso de Kurt Cobain. Puro carisma.
La producción
de Owen Morris, como hemos dicho, es contenida y sobria, a la par que elegante
y sutil, totalmente alejada del barroquismo en el que se sumiría Oasis y sus
coqueteos con el muro de sonido de Spector en su posterior trabajo, “Be Here Now”. Oímos pianos, violines,
interludios, sonido ácido de guitarras, alternancia de rock pesado y ligero, y
un larguísimo etcétera. No hay dos canciones iguales en este álbum. A
continuación, las desgranamos.
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| Liam Gallagher mira a su ídolo John Lennon. Manchester, 1995. |
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| Blur vs. Oasis. NME, 12/08/1995."Batalla del Britpop". |
Roll With It. De las tres mejores canciones del álbum. Habla de seguir adelante, de no dejarte pisar, de plantarle cara a la situación. Se inicia con un rasgueo de guitarra con mucha distorsión, para seguir después con la percusión y el resto de instrumentos, hasta que damos paso a la voz de Liam, en una de las mejores interpretaciones vocales de este trabajo, en mi opinión. La melodía es, sencillamente, arrebatadora. Fue el primer single escogido por la banda para poder hacer frente al “Country House” de Blur en la tan mediatizada “Batalla del Britpop”. Ni nos paramos a hacer el recuento de bajas de aquella pantomima, algo anecdótico que sólo servía para alimentar y dar carnaza a los tabloides de la época.
Wonderwall. Nada más se puede escribir de la canción
más icónica de los ’90, la que define el movimiento brit-pop y a toda una
generación, que se sigue escuchando hoy en día, sea cual sea la edad del
oyente. Una balada atemporal, totalmente arrebatadora en su lirismo, perfecta.
Es la canción que conoce todo el mundo, la que más se canta en los conciertos
de cualquier integrante del grupo. Es el legado de Noel Gallagher hecho poesía.
¿Musicalmente? Una balada con guitarra acústica, voz absolutamente hipnótica, y
una sección de cuerda sutil que la hace única. El temazo del disco, vaya.
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| Instantánea del famoso video musical que acompaña al single "Wonderwall", 1995. |
Don’t Look Back in Anger. Una canción hecha para hacer corear estadios repletos de gente. Se inicia con un piano inspirado en el “Imagine” de Lennon, y siguiendo la espiritualidad hímnica de este tema, nos entrega otra de las melodías más poderosas que jamás se hayan compuesto. Canta el hermano Noel, por reparto acordado con Liam, y aunque no nos hace olvidar al genial vocalista, nos entrega una interpretación de muchos quilates. Para mí, es la que mejor encarna esa herencia irlandesa de la que alardean los hermanísimos. El estribillo es la perfección hecha música pop.
Hey Now! Estamos ante la quinta canción del
álbum y aún no nos creemos que esto puedo seguir a este nivel. Nada más lejos
de la realidad, “Hey Now” es otra de
esas joyas que esconde este trabajo. Si bien es claramente inferior a todo lo
anteriormente escuchado, es una canción muy animada y dinámica, quizás algo
sobreproducida, pero que sirve perfectamente como transición a la segunda parte
del álbum.
En esta segunda
parte encontramos lo más variado del disco: los “rockers” monumentales que son
“Some
Might Say” y “Morning Glory”, las joyitas “Cast
No Shadow” (dedicada al gran amigo de Noel, el vocalista de The Verve,
que por aquel entonces andaba de litigios por el otro gran temazo del britpop,
“Bittersweet Shymphony”), y “She’s Electric”, la más beatlesca
del disco, una canción de letra totalmente paródica y melodía arrebatadora. Se
cierra el trabajo con la maravillosa “Champagne Supernova”: rockera,
progresiva, lisérgica, totalmente psicodélica. Se inicia con la tranquilidad de
un suave oleaje, para posteriormente ir sumiéndonos en una orquesta total de
guitarras e instrumentación, entremezcladas con una melodía que sigue marcando
una época. Un cierre perfecto para un disco perfecto.
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| Logo de Oasis, 1994. |







Menuda crítica extensa e intensa. Muy bien trabajada.
ResponderEliminarUna entrada genial sobre uno de mis grupos favoritos, sin olvidar Whatever ;)
ResponderEliminarUna gran crítica! Se nota que te gusta y sabes mucho del tema.
ResponderEliminarque te dejen un espacio en M80!
ResponderEliminarMe ha encantado, la verdad es que has hecho una crítica muy completa.
ResponderEliminarConocía al grupo de oídas, pero ahora tengo ganas de ponerme a escuchar algunas de sus canciones jajaj
ResponderEliminarDespués de leer este ,yo he conocido mucho ,gracias por compartir ,me gusta
ResponderEliminarMe ha gustado muchísimo el post Carlos! Una muy buena crítica que me ha servido como acercamiento a este grupo! Un abrazo!!
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